El concepto que ahora
tenemos de belleza está fundamentado en los modelos que existían en la Grecia
clásica y el Renacimiento. En el texto, “El
concepto de belleza en el mundo antiguo” el autor pone un muy buen ejemplo, preguntándonos si
para los Griegos sería más bella ¿Ártemis o Marilyn Monroe? Para poder contestar
a tal pregunta es importante que consideremos la idea que ellos tenían de
belleza o al menos la idea que nosotros les hemos atribuido.
La cultura griega no sólo
apreciaba la belleza de una forma, sino también la naturaleza de lo
representado, es decir, apreciaban tanto el objeto o imagen representado como
la técnica con la que se elaboraba.
Algo bastante interesante
planteado dentro del texto es la distinción respecto del significado de bello dentro de una lengua. Hay
idiomas o lenguas en el que el término referente a la belleza está determinado
por el género al que se va aplicar, por ejemplo, en inglés la palabra “beautiful”
se emplea únicamente para las mujeres, mientras que en español el término
bello(a) es utilizado tanto para hombres como para mujeres.
En la antigüedad se hablaba
más de una belleza física, una belleza que fuese capaz de inspirar amor y
pasión, relacionando el término en sí, con el deseo erótico. El ideal de belleza
para una mujer ha ido cambiando con el paso del tiempo; “Hubo épocas que
prefirieron las figuras más robustas y, otras, las figuras más delgadas, hasta
llegar a las anoréxicas”. (Konstan, 2012, pág. 145)
Si nos hemos ido basando en
el concepto que otros ya poseían de belleza, la concepción que tenemos ha estado influenciada por muchos factores a lo largo del tiempo, lo que por consecuencia nos dice que no
estamos ejerciendo una verdadera libertad a la hora de definir algo como bello
o feo y aunque decimos que el concepto es subjetivo y que dependerá de la
persona, es una realidad que nos vemos envueltos por lo que otros dicen y
opinan.
Bibliografía
Konstan, D. (2012). El concepto de belleza en el mundo antiguo y su recepción en Occidente. En D. Konstan, El concepto de belleza en el mundo antiguo y su recepción en Occidente (pág. 145).

